Warhammer 40K: Inquisitor

Los astros parecían alinearse cuando a principios de 2017 el estudio húngaro Neocore Games abrió las puertas a lo que sería el próximo juego de role play de acción: Warhammer 40K Inquisitor: Mártir, publicado hace poco tiempo para la Xbox One y PS4 (en steam fue publicado en 2017).

Basado en Warhammer, popular universo de fantasía creado por Games Workshop, a partir del cual se han producido juegos de mesa, lápiz y papel, así como juegos de rol MMO (experiencia persistente en línea), abría buenas perspectivas de futuro en esta nueva aventura de ciencia-ficción, llena de naves espaciales, planetas distantes y seres monstruosos. Desde el punto de vista del “lore” Warhammer, Mártir alcanza una notable expresión, al fomentar el buen arte, un ambiente sombrío y toda una carga dramática.

Sin embargo, es un juego de constantes altos y bajos, pros y contras dando la sensación de golpear algunos elementos y mecánicas, pero presentando al mismo tiempo sus debilidades en muchos puntos afines. Tal vez los escasos recursos a disposición de los productores, así como el poco tiempo en producción, ayuden a explicar esto. Difícilmente será un juego de role play de acción capaz de permanecer en los cánones del género, pero presenta algunos argumentos relevantes, especialmente ante una audiencia más nostálgico capaz de convivir con las visibles sus debilidades.

Las más recientes producciones del género siguen valorando elementos como la perspectiva isométrica y la elección de clases, algo que no permite una fácil distinción. Los segmentos iniciales muestran un enfrentamiento de escala abrumadora, una épica de gran envergadura. Sin embargo, la historia está lejos de convertirse en un punto de referencia. En la piel de un Inquisidor, la primera tarea pasa por descubrir Mártir, una nave que anda perdida hace siglos.

El tutorial explica-te todo lo que necesitas saber

Es posible empezar a jugar en conformidad con el grado de experiencia acumulada y pasar al frente de un “tutorial” indicado para los menos conocedores del género, siguiendo las misiones en su grado de dificultad normal. La diferencia está sobre todo en las asistencias y las explicaciones de cada acción. Los contextos son los típicos de un role play de acción. El personaje se mueve por un espacio algo laberíntico, bajo la perspectiva isométrica, mientras se enfrenta a criaturas horrendas, pero no particularmente adversas, en esta fase.

El resultado gana más énfasis después del proceso de elección de la clase. Este proceso es determinante ya que fija las armas y las habilidades, así como el estilo de los personajes. Las opciones, sin embargo, no escapan al más vulgar de un clásico juego de role play de acción.

El combate es fluido pero en algunas fases se hace demasiado repetitivo, con los mismos procedimientos.

En alternativa a la campaña, es posible recorrer las misiones con otros jugadores en modo cooperativo o PvP. Estas misiones son escalonadas, libremente y adaptadas, con diferentes entornos, enemigos y arquitecturas. Pero también en este marco se detectan inconsistencias, con objetivos lejos de ser memorables.

La historia no es propiamente fascinante y las habilidades se condensan en dos o tres, superiores a los demás. Es difícil encontrar en este Inquisidor: Mártir el proporcionar una experiencia de grado superior en el marco de los juegos de role play de acción. Un juego satisfactorio, pero con importantes inconsistencias que impiden cualquier margen de maniobra. Tal vez una secuela pueda aliviar el peso de la demanda. Sólo que, por el momento (y por desgracia), este no es un escenario que los productores estén tomando en cuenta.

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