Review: Outcast Second Contact

Entre the Legend of Zelda, Metal Gear Solid y GTA 3, Outcast es el menos popular pero Appeal nos recuerda de sus méritos, casi 20 años después.

Producido por el estudio belga Appeal, en 1999, Outcast no se hizo tan popular como otros juegos de mundo abierto creado en el final del siglo, pero muchos de los que pudieron experimentar y apreciar algunas de sus innovaciones, particularmente en el ámbito de la ciencia ficción y de la explotación de un mundo extraño, dieron como bien empleado su tiempo, aunque lo hayan hecho recientemente, esto refleja la atemporalidad de la obra. Habiendo adquirido Atari la respectiva licencia, el equipo que trabajó en el original regresó a tiempo para hacer un remake, un retorno a una materia dada, casi 20 años después.

Review:

Outcast no contó con grandes valores de producción, pero no por eso ha dejado de representar una aventura capaz de combinar la acción con la ciencia ficción de manera ambiciosa. Lo que falló para encontrar el éxito que el estudio legítimamente esperaba conseguir tal vez se explique a la luz del concepto y de la estructura narrativa.

En comparación con el juego de hace 20 años, no hay grandes sorpresas. Los cambios son sobre todo de orden cosmética y hacen que el juego sea más compatible con el marco actual de la alta definición, con un grafismo más pulido, pero siempre teniendo en cuenta que este juego tiene 20 años. Afortunadamente, la estructura y diseño del original permanecen intactos, lo cual es fantástico para los más nostálgicos, pero al mismo tiempo también quedan evidentes aspectos menos buenos, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial, el sistema de cobertura y de puntería. No es que el sistema esté mal, nada de eso, simplemente el paso del tiempo no ha sido muy cariñoso con estos capítulos, y como tal, están más expuestas sus debilidades.

Desde el punto de vista de la narrativa, es ahí donde Outcast comienza por mostrar sus argumentos. Una narración que nos lleva a experimentar la piel de un ex navy-seal llamado Cutter Slade, que al llegar al planeta alienígena Adelpha es tratado por los nativos como “Ulukai” – el mesías de una antigua profecía. Su misión implica el rescate de ese mismo planeta, así como en el planeta de origen, la Tierra, cuando ambos se colocan delante del mismo desenlace. A pesar de la recepción amistosa, Slade se enfrenta a una poderosa amenaza, compuesta por miembros de los tiranos que hacen uso de un extenso arsenal de combate para ejercer un férreo control sobre los nativos. Esencialmente, esto es lo que nos pide, tomar el gobierno tiránico del poder en Adelpha y restaurar el equilibrio.

Adelpha es lo suficientemente vasto como para seducir por su biodiversidad, tipología y extensión, teniendo en cuenta los seis continentes que reúne, que pueden ser explorados, a pie o en el dorso de un “Twon-ha”, una criatura bípeda capaz de anular las distancias con la mayor de las simplicidades. El combate se basa en una mezcla de enfrentamiento directo y cobertura, lo que en la época se acercaba a lo que hoy son las aventuras de Nathan Drake y de Snake en Metal Gear Solid, lanzado un año antes. El resultado es bastante satisfactorio, pero aún así persisten algunos problemas como la imprecisión de la mira y dificultad en ubicar el objetivo previsto, así como desplazar el personaje de forma ligera y quirúrgica sin que el mismo realice un movimiento de evasión lateral que le deje vulnerable y a la vista de los enemigos.

Review: Outcast Second Contact

Las misiones siguen con cierta armonía y sin los habituales marcadores o indicadores de progresión. Entre la obtención de equipos y oportunidades que los continentes nos ofrecen, el avance es lento pero consistente. Existen peculiaridades y detalles como recursos que sólo pueden ser obtenidos en una zona, por lo que se revela crucial mantener con los habitantes locales cierta comunicación. Las áreas presentan, a veces, una construcción algo laberíntica, con varios puntos de escala y enfoque, especialmente en las zonas urbanas, donde es mayor la densidad.

Conclusión sobre Outcast Second Contact

Casi 20 años después, Outcast se las arregla para impresionar, sobre todo gracias a una narrativa interesante, en la forma como nos lleva a explorar el fascinante mundo alienígena y una civilización peculiar. Y a pesar de que su tiempo ha ampliado las fronteras y se ha arriesgado en conceptos en el género de los mundos abiertos, desde entonces se asistió a una evolución tremenda, especialmente en el ámbito de la jugabilidad, con más y mejores experiencias. Como “remake”, digamos que algunas de las dificultades del original podrían haber sido eliminadas, pero en esencia sigue siendo la misma aventura, una experiencia de otro mundo.

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