Railway Empire

Railway Empire tiene un concepto básico muy simple: crear una red de ferrocarriles de manera que podamos conectar diferentes ciudades repartidas por América del Norte del siglo XIX y satisfacer las necesidades de la población y de las industrias. Pues bien, la premisa es simple pero Railway Empire está dotado de una inmensa complejidad, algo que obliga al jugador a traer sus mejores capacidades de gestión.

El juego comienza con un pequeño tutorial que te explica lo básico de Railway Empire: empiezas por crear estaciones dentro de las ciudades, unirlas con un camino de hierro, crear una ruta entre estas dos ciudades y, finalmente, poner un tren en la línea.

Sin embargo, a medida que el juego avanza y vas jugando los diferentes capítulos, las nuevas tareas mecánicas son anejas a las existentes, a las que tendrás que prestar constante atención y que son imprescindibles si quieres ser exitoso en la creación de este imperio: tendrás, posteriormente, de crear líneas paralelas y utilizar señalización para establecer dos rutas entre dos ciudades específicas, de forma que los trenes no colisionen el uno con el otro; necesitas agregar torres de alimentos a lo largo del recorrido para que tus trenes puedan ser abastecidos y no dejen a la mitad del camino; tienes que estar atento a las tiendas de comestibles en falta para cada ciudad y asegurarte de que puedes transportar la mercancía correcta hasta allí. Todo esto con un presupuesto muy ajustado que parece estar siempre a punto de agotar por completo pero también dentro de un límite de tiempo si no completar las tareas en este período tendrás que, por desgracia, reiniciar la misión.

Las primeras misiones que el juego te da son relativamente simples – transportar una determinada cantidad de un determinado elemento (puede ser de maíz, carne, ganado, cereales, leche, madera, entre una enorme lista de otros productos y materias primas presentes en el Railway Empire), aumentar la población de cierta ciudad o simplemente unir dos puntos con una línea de hierro.

Railway Empire es un juego con un ritmo más lento, a veces un poco repetitivo, cuyos resultados pueden tardar un poco hasta que puedan ser alcanzados.

El juego te da una sensación de logro cuando completas las diferentes tareas y se enfoca en todos los aspectos con los que habrías de hacer frente si fueras el propietario de la empresa en la vida real: mientras que en el primer capítulo eras el propietario único del monopolio, en etapas posteriores, tendrás que hacer frente a tu competencia, abriendo un nuevo abanico de posibilidades y movimientos empresariales. Podrás, si bien te parece, contratar a un ingeniero, ingeniero, profesor, inventor, arquitecto u otros tipos de profesionales que te pueden respaldar en la creación de este monopolio; podrás comprar acciones a tu competencia (y, si así lo deseas y tienes el dinero para ello, comprar su negocio en su totalidad) o incluso contratar a saboteadores para manipular sus empresas. Puedes incluso expandir las ciudades, la construcción de determinados edificios, como universidades y museos, fábricas, entre otras estructuras que funcionan como un factor atractivo para las poblaciones de las ciudades vecinas.

El juego te ofrece, además, otros modos, más allá del single-player. Con el Free Mode, tienes el control total sobre la economía del juego, pudiendo elegir la ciudad en la que quieres jugar. En el Modo Sandbox es muy similar al anterior, con una pequeña modificación que hace toda la diferencia – ya tienes dinero ilimitado, por lo que puedes comprar todo lo que te apetezca. Son buenas adiciones que te dan la posibilidad de manipular la experiencia y moldá para adaptarse a tu estilo, pero nada que reinvente la rueda – una opción multijugador habría sido muy interesante y, en mi opinión, no deja de ser una oportunidad perdida por la Gaming Minds. Has de luchar por el control de los caminos de hierro y de la economía de una determinada zona en contra de personas reales, de cualquier parte del mundo, lo que proporciona una adrenalina útil y un valor de replay mayor al juego.

Railway Empire, como simulador, es un juego fiel que funciona muy bien; no obstante es un juego con un ritmo lento, a veces un poco repetitivo, cuyos resultados pueden tardar un poco hasta que puedan ser alcanzados. Si no tienes el dinero suficiente para construir una línea que conecta dos sitios, tendrás que esperar hasta reunir fondos suficientes para ello, algo que requiere un poco de paciencia y persistencia de tu parte.

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