MXGP Pro – Análisis – Un nuevo nivel de realismo

Después de Gravel, MotoGP 18 y Monster Energy Supercross, el estudio italiano Milestone vuelve con una nueva edición de MXGP. Es difícil categorizar MXGP Pro como un simulador de motocross. Aunque los productores milaneses han optado por hacer el juego mucho más exigente, no deja de ser un juego de gran accesibilidad.

Milestone vuelve así a combinar originalidad (Gravel es como un homenaje a los arcade racers de la década de los noventa) con una trayectoria de continuidad. La diferencia en MXGP Pro está sobre todo en la jugabilidad, gracias a su conducción un poco más realista. De resto es un juego con los mismos modos de juego y actualizados planteles, pilotos y motos.

Pero a menos que no acompañes las competiciones, es probable que los pilotos, marcas y pistas te impresionen por la cantidad; sin embargo, hasta los modos de juego son una herencia de MXGP3.

De nuevo tenemos el modo carrera, el modo Championship, Grand Prix y el Time Attack, aparte de los pilotos, circuitos y motos que integran el MXGP3. En esta parte las diferencias en el juego pasado son poco relevantes, pero hay un punto en el que deja bien claras las diferencias. Se llama “tutorial” – una gran zona de entrenamiento – y si no lo pasas por delante, se te dificultará mucho aprender las reglas básicas y las técnicas para correr con éxito.

Desde el punto de vista gráfico, son visibles algunas mejoras, a nivel de las pistas, motos y pilotos, pasando por una mejor fluidez y por un abandono del tono sepia en pro de colores más contrastantes, con mejor luminosidad, avances que deben parte de su implementación en el Unreal Engine 4. El marco visual está mejor y las referencias dejadas por esta edición están por encima de cualquier otro juego de la serie. Es un juego más limpio y preciso, con más detalles y detalles.

Pero a pesar de los avances verificados, de nuevo aparecen problemas que asolaban a las ediciones anteriores, todavía permanecen. Los “invasión” siguen siendo increíblemente largos y desesperantes. A veces el ratio de fotogramas baja copiosamente, especialmente en las carreras con lluvia, y aún es frecuente ver muchos “pop up”. Los choques con otros pilotos son preocupantes, con caídas que se producen cuando al parecer estamos seguros. Es como si faltara una buena dosis de pulido, una producción adicional capaz de solucionar muchos de los fallos que de año a año no se quitan.

Da la sensación de una inversión de más en la física y en la conducción de las motos. Deliberadamente, Milestone ha optado por crear un juego para fans, para los seguidores acérrimos del motocross. Eso está patente en la personalización de la jugabilidad, activando o liberando la moto de esas ayudas que hacen siempre el comportamiento más automático y lleno de correcciones que evitan los errores. En marcha opuesta, los italianos han optado por ofrecer una conducción más cercana a la realidad, especialmente en el modo Extreme, una opción que te deja regular una serie de elementos, mientras que desbloquea la física pro y se sujeta a un mayor desgaste e intensidad.

La conducción no es para todos. El error parece que asoma a cada paso, a cada salto mal calculado, mientras que los oponentes controlados por el ordenador continúa en su marcha imparable, con picos de agresividad a veces en el marco del frustrante, deshaciendo en una fracción de segundo en nuestra carrera y cortando la buena posición en la tabla de clasificación.

El modo carrera es la opción más lógica si acabas de empezar. Proporcionándote un verdadero viaje por el mundo de MXGP, con todo lo que ello significa en la gestión de la carrera de un piloto, desde los patrocinadores de la evolución de la moto, pasando por la competición, para la que se solicitan varios retos hasta alcanzar la categoría.

El resto de opciones y modos de juego no son ajenos a lo que fuera mostrado en el pasado y tal vez por eso sea difícil que MXGP Pro te pueda sorprender en este ámbito. Su mayor contribución, además de una mejor física y un grafismo más exuberante por la fuerza del Unreal Engine 4, es la conducción más exigente. Los choques, la deformación de la pista y la apertura de surcos, no siendo novedades, obligan a una conducción más tensa, más cerebral y cuidada. Menos arcade y más Pro. Es un juego que aporta importantes avances, pero aun así es una experiencia que en los modos de juego y opciones puede hacer la diferencia. Un título, más que nada, enfocado a los amantes del Motocross.

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