Kirby And The Rainbow Curse

Kirby and the Rainbow Curse fue el estreno de la mascota de Kirby para Wii U, en una aventura que desborda carisma y ternura, gracias a su look clásico. Lanzado en exclusiva para la consola de Nintendo, esta secuela espiritual de Kirby: Canvas Curse es una gran opción para aquellos que buscan un modo de juego basado en la pantalla táctil del Gamepad.

Desde que Masahiro Sakurai creó Kirby en la GameBoy, la mascota ha aparecido en todas las consola de Nintendo, siempre buscando modos de innovar en su modo de juego.

En este caso la única forma de control permitida es arrastrar el Stylus por la pantalla del Gamepad, creando un camino a medida que se dibuja. A pesar del concepto de diversión, jugar continuamente con rotulador acaba cansando la mente y los dedos, así que lo ideal es disfrutar de Kirby and the Rainbow Curse en pequeñas sesiones.

La confusión comienza cuando maléficas criaturas invaden el planeta de la estrella del pop, el hogar de Kirby y sus amigos, y roban todos los colores del mundo. O casi todas. Junto con los villanos llega Eline, un hada en forma de pincel, que logra salvar a Kirby y su pareja Waddle Dee, llevándose a ambos para ayudarla en Seventopia, el reino donde comienza toda la confusión.

El uso de colores es sumamente importante, pues mientras el jugador dibuja caminos para Kirby, acaba consumiendo un poco del medidor de tinta. Y si se termina, es preciso esperar un poco hasta que se recupere. Una espera que puede ser fatal en caso de que la tinta se acabe por encima de un abismo o frente a un enemigo mortal.

Cada fase esconde varios secretos y coleccionables, lo que aumenta el factor de repetición y estimula al jugador a volver para tratar de mejorar su puntuación. Cuanto más estrellitas son obtenidas, mejor será la medalla de rendimiento, que puede ser de bronce, de plata o de oro.

Para ganar estrellas simplemente debemos explorar cada rincón del escenario o de la destrucción de los enemigos. Pero esto también trae otras recompensas interesantes, como los cinco cofres bien ocultos en cada nivel. Encontrarlos garantiza la prima, como algunas canciones de la banda sonora del juego.

Los gráficos inspirados en plastilina ayudan a que el título se consagre como uno de los más hermosos y lindos de la generación. Cada mundo tiene su propia identidad, y cuenta con diversas temáticas.

Superar los retos requiere de habilidad en el manejo de la stylus, pero afortunadamente es posible jugar de forma cooperativa con un amigo, que asume el control de Waddle Dee, en caso de que tengas un pro controller o wiimote sueltos.

El segundo jugador acaba disfrutando de un juego mucho más tradicional, moviendo el personaje con el direccional analógico y botones de salto y ataque. En cambio, sólo el primer jugador, provisto del Gamepad, puede dibujar senderos por el mapa.

Esta diferencia pone de manifiesto uno de los mayores problemas de Kirby and The Rainbow Curse: quien juega en la pantalla del Gamepad pierde la belleza y los detalles de los gráficos en alta definición que aparecen en la televisión; un gran despilfarro.

Conclusión sobre Kirby and The Rainbow Curse

Kirby and The Rainbow Curse, a pesar de que parece un juego bastante simple, cuenta con magníficos gráficos, banda sonora cuidada y diversos modos de juego. La jornada es corta, pero los coleccionables garantizan buenos motivos para revisar las fases. Si al menos fuera posible jugar mirando la televisión en lugar de la pantalla del Gamepad, sería más fácil disfrutar todo lo que el juego tiene de bueno.

Responder

  • Responsable: Octavio Ortega Esteban
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: Octavio[arroba]kerchak.com
  • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad