Dying light

Recientemente, los estudios de videojuegos polacos se han destacado por perseguir grandes metas y evidenciar que pueden estar a la par de los estudios asiáticos y norteamericanos. En Dying light, se nos asignará el papel de Kyle Crane, un agente especial a quien se le ha encargado la misión de obtener un documento altamente confidencial, con el cual se podrá obtener la cura contra un virus zombie que asola a la Tierra. Las acciones del juego están ambientadas en la ciudad turca de Harran, donde unos pocos ciudadanos han logrado sobrevivir al mortal virus.

Algo que de entrada resulta original y atractivo es el localizar las acciones del juego en una nación como Turquía, poco usual como escenario en este tipo de historias. Quizá, el extraernos de los ya conocidos escenarios de los apocalipsis zombies nos haga psicológicamente vulnerables.

Un acierto de los desarrolladores de Dying Light es el del continuo y natural movimiento de los personajes. Gran parte de las acciones del juego parecen transcurrir a toda velocidad, y esto se debe principalmente a la implementación del parkour como medio de desplazamiento, lo que queda muy bien con el escenario de una ciudad semi-destruida. En Harran, mediante el parkour, podremos ir ahí donde deseemos. ¿Ves ese altísimo edificio? Pues puedes subir a él. ¿Quieres entrar a alguna tienda o callejón? Pues entra. ¿Te apetece nadar? Podrás hacerlo. Gracias al uso del parkour como medio de desplazamiento tendremos total libertad de movimiento.

Las habilidades del personaje principal se dividen en tres ramas: agilidad (ligado con el parkour), seguridad y fuerza. Al concluir cada una de las misiones que se nos asignen se nos otorgarán “puntos de supervivencia” (seguridad); al movernos y escalar edificios, “puntos de agilidad”; y al pelear con zombies u otros enemigos, nuestro nivel de fuerza se verá incrementado. Cada una de estas ramas de habilidad es independiente de las otras, y podemos desarrollarlas a nuestro gusto.

Conforme el juego vaya avanzando, te darás cuenta que en Harran existen las denominadas “regiones o zonas seguras”, que tendrás que limpiar de zombies o de enemigos humanos para poder usarlas para resguardarte, principalmente por la noche. Las zonas no tienen una característica en específico, bien pueden ser casas abandonadas, terrazas, búnkers, departamentos, entre otras. Una forma de transformar estas zonas en territorios más seguros es reparando la luz (electricidad) y utilizando diversos objetos que nos hallemos por el camino para blindarlas.

En general, la mayoría de las misiones las podremos realizar a plena luz del día; sin embargo, algunas estarán disponibles sólo cuando caiga la noche, ya que es en ella que los enemigos, sobre todo los zombies, se vuelven más agresivos y fuertes.

En conclusión, Dying Light resulta un excelente experimento de los ya usuales apocalipsis zombies. La alternativa de desplazarnos mediante los movimientos típicos del parkour le da un toque de frescura y originalidad. Podremos pasar horas inmersos en esa realidad alternativa que constituye la ciudad de Harran en ruinas. En definitiva un juego divertido para experimentar la experiencia de luchar y sobrevivir en un mundo plagado de zombies.

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