Assassin’s Creed Origins

Un par de años sin que nada saliera de la dinastía de Assassin’s Creed fueron necesarios para que la saga retornara renovada y lista para deslumbrar en impecables escenarios que los devotos pedían a gritos. Con esta entrega, la serie logra superar toda la fatiga que cargaba gracia a la sacudida dada por nuevas influencias y mecánicas tomadas de los más poderosos exponentes del género con el propósito de darle un giro y delimitar el camino a seguir de ahora en adelante tras la publicación de Assassin’s Creed Origins.

Una fusión de componentes que prometen

Si bien no todo brilla con igual fulgor, la verdad es que esta nueva entrega sabe destacarse; en primer lugar, se habla de una estructura más dinámica, en la que el escenario se expande a lo ancho para junto a más herramientas proporcionarle mayor libertad al jugador al momento de hacerle frente a sus misiones.

De la parte narrativam ACO da inicio in media res, en pleno apogeo de una emergente revolución social, en el que un pueblo aclama cambios y los desea ahora. Se deja atrás el esplendoroso Egipto, del reinado de Ramsés II a la sombra de su padre Seti I, el faraón guerrero, para tomar la perspectiva de un periodo convulso de rebeliones internas, pues su equipo de derrolladores apostó por sacar a relucir un trasvase cultural que se remonta a la influencia helenística, lo que implica que gran parte del juego permite vivir bajo el reinado de Cleopatra VII.

De sus personajes principales y escenografía

Para no perder la tradición que define a la saga, se conserva el arsenal de armas y la vestimenta propia de la época, adicional a la posibilidad de escoger entre tres diferentes árboles de habilidades: el Guerrero, el Oráculo y el Cazador.

Respecto a aspectos gráficos, se evidencia la limpia y ágil distancia de dibujado y transiciones, con tiempos de carga con una brevedad nunca antes vista. Otra de las particularidades de esta superproducción es la de fusionar los momentos determinantes de la primera entrega con un aire nuevo, a fin de impulsar a la saga a posicionarse mejor en un futuro atiborrado de juegos parecidos.

Assassin's Creed Origins

Assassin’s Creed Origins

Jugabilidad de Assassin’s Creed Origins

Assassin’s Creed Origins puede verse como un conjunto de habilidades sencillas y limitadas hasta el nivel 40,  crafting ideal para crear objetos de uso propio en el que no podrá apartarse la vista de esos inquietantes numeritos verdes y rojos.

Acerca de su jugabilidad, se resumen en más de lo antes visto: objetos contextuales saqueados con un toque y largas pulsaciones para acceder a zonas de exploración especial y cofres, lo que da pie a ese baile de timing en el que el jugador se sitúa en una tumba a medio saquear mientras tiene que pulsar sin parar por todo el escenario Y/triangulo a menos que quiera perder la oportunidad de recoger lo más interesante del botín.

Lo que hace especial al videojuego Assassin’s Creed Origins

Sin embargo, ACO busca ser severo, por lo que con la excepción de que se juegue en su modalidad más sencilla con el autoapuntado, el jugador será penalizado con frecuencia. Pero, lo que en verdad, hace destacar a Assassin’s Creed Origins es que se presta al sigilo.

Esta característica se hace presente para hacerlo brillar como nunca, obligando a los jugadores a tener que esconderse en alguna montaña cercana para estudiar el terreno, al propio estilo de un Solid Snake con un khopesh y un arco envenenado en mano.

De manera que si se desea convertir en el asesino más poderoso del todo el norte de África, será necesario prestar atención a cada uno de los jugosos tesoros en los que esperan las mejores armas.

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